Qué es la Lumbalgia y cómo Tratarla

¿Qué significa tener lumbalgia? Algunos conceptos claros.

Mis pacientes acuden a consulta en muchas ocasiones con la pegatina en la frente de lumbalgia colocada en otro servicio de salud, y la mayoría no tiene ni la menor idea de lo que verdaderamente significa.

Actitud ante la lumbalgia

Algunos, incluso, vienen con gran gesto de preocupación porque les han dicho que su lumbalgia es aguda, o peor aún, que su lumbalgia es crónica y llegan casi con la desesperación de quien ya se imagina toda su vida con esta dolencia.

Por este motivo, me he decidido a explicar y aclarar en este artículo, todo lo que al paciente le preocupa en relación a la lumbalgia; pero por dónde empezar. Sencillo, comenzaremos por su significado.

Lo que encontrarás en este artículo

  • Lumbalgia aguda.
  • Lumbalgia crónica.
  • Lumbago.
  • Ciática.
  • Lumbociática.
  • Pseudociática.
  • Síndrome facetario.
  • Protrusión discal.
  • Lumbociatalgia.
  • Cómo se cura la lumbalgia.

¿Qué es la lumbalgia?

La zona lumbar es la parte más baja de la columna vertebral y comprende el segmento ocupado por las cinco vértebras lumbares, de L1 a L5, de arriba hacia abajo, siendo L1 la que se articula arriba con T12 (la última vértebra torácica), hasta llegar a L5 que se articula con el sacro.

El término lumbalgia, si lo desglosamos en las dos palabras que lo componen (lumbar y algia), simplemente significa dolor en la zona lumbar. No hay más complejidad que eso.

Ahora bien, si le sumamos los subtítulos, tenemos algunas particularidades.

Continúa leyendo para comprenderlo mejor.

Lumbalgia aguda. ¿Qué es el Lumbago?

El lumbago es un término coloquial que significa dolor lumbar agudo, o siendo más claros, dolor lumbar de poco tiempo de evolución.

El término agudo puede dar lugar a confusión y hacer creer al paciente que lo suyo es razonablemente grave, sobre todo si su dolor es intenso, por lo que es crucial que el profesional de la salud explique bien al paciente lo que significa su lumbalgia aguda.

Es fundamental que el propio paciente no saque malas conclusiones en base a un término que desconoce, y de ahí la importancia del saber comunicar por parte del profesional de salud que te atiende, así como la de animarse a preguntar por parte del paciente.

En cuanto a sus características, es más común que aparezcan signos de comportamiento inflamatorio, debido a que en las fases agudas o de reciente instauración es cuando la inflamación puede estar más presente. Es propia de la lumbalgia sin ciática o sin radiculopatía.

Sin embargo, tener dolor, no significa que exista inflamación.

Para esto, una correcta exploración y entrevista clínica nos da a los fisioterapeutas un entendimiento de qué tipo de dolor lumbar  está presente, con el fin de decidir el tipo de tratamiento que mejor puede convenir en ese momento.

¿Qué es la Lumbalgia crónica?

Mayoritariamente, los pacientes acuden a nuestra consulta con este término tatuado en la frente, como si fuera algo que los vaya a acompañar por el resto de su vida.

Incluso, algunos reciben este diagnóstico antes de que ya lo sea; porque una lumbalgia crónica significa que ha dejado de ser aguda y que lleva una evolución de más de entre tres y seis meses.

Es decir, que se ha prolongado en el tiempo. Pero nada tiene que ver con que sea irreversible o no.

Se mal utiliza o se comunica de forma deficiente y el paciente se va a su casa perplejo, con una información errónea de lo que representa su dolencia. Y muchas veces pasa por ahí, por comunicar y educar de la mejor manera posible.

En simples palabras, es un dolor lumbar que ya lleva un tiempo desde su aparición, pero que no quiere decir que se vaya a quedar para siempre.

Es menos probable que exista un componente inflamatorio relacionado con esta situación, aunque es verdad que muchas actividades que no deberían de reproducir el dolor lumbar lo reproducen, y ésta es una de las mayores preocupaciones del paciente; al no disfrutar de todo lo que antes hacía, y al no tener tanta independencia, el paciente disminuye su calidad de vida y siente que nada volverá a ser lo mismo.

Pero todo puede cambiar, o al menos, hay que intentarlo.

El tratamiento también dependerá de una exploración exhaustiva y una entrevista clínica adecuada.

Lumbociática. Lumbociatalgia. Ciática. Ciatalgia.

La riqueza de la lengua española radica en la amplitud de palabras que pueden referir a una misma cosa.

Pero también, a veces, lo hace más complejo.

Todos estos términos son similares, con algunas variables, pero que más o menos vienen a decir lo mismo; un problema de posible origen lumbar (o no) en el que afecta al recorrido del nervio ciático, pudiendo darse de forma más o menos localizada o irradiada a una zona del glúteo, muslo, pierna o incluso en su totalidad.

Es una afección compuesta por un conjunto de síntomas de diversa índole; suele cursar con dolor que se origina en la zona lumbar y que se expande hacia las zonas del glúteo, muslo posterior, pantorrilla y pie, comportándose de diversas maneras en cada caso.

Incluso pueden existir otros tipos de síntomas, como son los dolores de tipo eléctrico, quemazón, los hormigueos (parestesias), o la alteración de la sensibilidad en sus diversas formas.

No está clara su causa a simple vista, ya que pueden ser muchos los motivos que la provocan.

Incluso la presencia de una hernia discal puede ser o no el causante de los síntomas, ya que siempre debemos correlacionar la ubicación, tamaño y compresión de estructuras por parte de la hernia o protrusión con el comportamiento de los síntomas que presenta el paciente.

Otros términos utilizados:

Lumbalgia Inespecífica.

Término que se utiliza para mencionar al dolor de origen lumbar pero que no se puede correlacionar con una patología estructural de la columna o de alguna de las estructuras que la rodean. Con el correr de los años y la acumulación de la evidencia, este término empieza a verse modificado y disminuido en porcentaje, debido a que se va pudiendo determinar con mejor asertividad el origen de algunos tipos de dolor.

Un claro ejemplo de ello es la aparición del término Disrupción Discal Interna o DDI, en la que existe una alteración en la estructura interna del disco (concretamente del núcleo pulposo) sin que llegue a haber una deformidad hacia el exterior; esta afección es de difícil diagnóstico, debido a que aún no hay consenso sobre cómo diagnosticarla.

Sin embargo, puede responder correctamente al tratamiento como tantas otras formas de dolor lumbar. Como siempre, debemos determinar mediante una correcta anamnesis (entrevista clínica y exploración) el tratamiento que debemos elegir.

Qué es la Pseudociática o Síndrome del Piramidal. Falsa ciática.

Es una afección que suele cursar con dolor en la región glútea, que irradia el dolor hacia el muslo y que normalmente no discurre por debajo de la rodilla.

La forma habitual en la que se produce esta lesión es debido a la compresión del nervio ciático, causada en muchas ocasiones por posiciones prolongadas en sedestación, y de hecho, suele empeorar cuando estamos sentados.

Habitualmente, el músculo causante del síndrome del piramidal o pseudociática es el músculo piramidal, que se encuentra a nivel profundo en la región glútea y que va del trocánter (el hueso palpable de la cadera) hasta el borde del sacro.

En un porcentaje no menor de la población, el músculo piramidal se ve atravesado por el nervio ciático, que bajo algunas circunstancias puede verse comprimido debido a un exceso de tensión, y originado por largos tiempos en posición de sentado, o por esfuerzos en los que el piramidal se ve afectado y se contractura, como se da en los casos de los pacientes que salen a correr y realizan su actividad con tendencia al adelantamiento del tronco, lo que produce un aumento de flexión de la cadera y tensión excesiva en el músculo piramidal.

Por ejemplo, es común recibir pacientes que salen a correr por zonas de cierto desnivel o por montaña, que refieren un dolor inicial en el glúteo y que luego les irradia hacia la zona posterior del muslo. Otro claro ejemplo son los jugadores de paddle, cuya postura habitual es con tendencia a la flexión de cadera.

Afortunadamente, el síndrome piramidal es un problema relativamente benigno, y a pesar de que los síntomas llegan a ser muy intensos, es una condición que responde bien al tratamiento fisioterapéutico, mediante técnicas de terapia manual, estiramiento, y ejercicio terapéutico.

Qué es el Síndrome Facetario.

Este síndrome se caracteriza por un dolor iniciado en las carillas o facetas articulares de las vértebras, cuyo comportamiento no sigue un patrón en concreto.

Comprende entre el 15 y el 40 por ciento de las lumbalgias, según el estudio al que nos refiramos.

El dolor lumbar se da en uno de los lados de la columna (unilateral) puede referirse hacia el glúteo, la ingle y el muslo, y en menor frecuencia hacia la rodilla y el pie. Existe espasmo muscular del mismo lado. Suele aliviarse hacia la flexión y presentar dolor en la extensión, lateralización o rotación hacia el mismo lado.

La fisioterapia puede ayudarte desde las técnicas de terapia manual, el Método McKenzie para recuperación del rango de movimiento normal y ejercicio terapéutico para estirar y reforzar la musculatura asociada a la zona afectada. Existe además, tratamiento medicamentoso e invasivo en caso de no conseguir resultados con las terapias más conservadoras, pero siempre hay que agotar las vías menos invasivas, que al mismo tiempo tienen buen resultado, como es la fisioterapia manual.

Qué es la Radiculopatía.

La radiculopatía es una alteración de la función de la raíz del nervio.

En la radiculopatía los síntomas son de pérdida (negativos); es decir, que existe disminución o pérdida de sensibilidad, de fuerza, de reflejos o incluso en el trofismo (la forma en la que se irrigan,  nutren y oxigenan los tejidos).

Además, no está necesariamente asociada a la presencia de dolor. Puede haber radiculopatía pero no haber dolor radicular.

La fisioterapia puede ser funcional en las radiculopatías, a través de métodos no invasivos como la movilización del sistema nervioso o neurodinamia, y del método McKenzie, entre otros. En algunos casos, es necesaria la utilización de tratamiento medicamentoso para paliar los síntomas.

Qué es la Protrusión discal.

Una protrusión discal es una condición que se da en gran parte de los adultos, a la cual se le atribuye mayor importancia de la que probablemente tiene. Aunque cada caso debe ser estudiado de manera individual.

Técnicamente, una protrusión es el inicio de la salida del núcleo pulposo que causa un abombamiento del anillo fibroso y del disco intervertebral en su cara más externa. Es decir, es la fase inicial de una posible hernia discal.

Sin embargo, gran parte de las protrusiones se reabsorben por sí solas y no llegan a convertirse en hernia.

Es importante tener en cuenta que, por una parte, no podemos podemos afirmar mediante una imagen que la causa del dolor del paciente sea la protrusión, debido a que la evidencia científica nos dice que no tienen relación clínica directa; es decir, que muchas personas tienen protrusiones y no presentan síntoma alguno.

Por otra parte, siempre debemos realizar una historia clínica completa para entender si el comportamiento del síntoma que padece el paciente tiene relación con la localización de la protrusión diagnosticada mediante imagen.

Afortunadamente, la fisioterapia puede ayudar a resolver los problemas que esta dolencia produce, mediante técnicas de terapia manual y ejercicio terapéutico.

Qué es la Hernia Discal.

La hernia discal es una salida hacia afuera de la propia circunferencia del disco intervertebral, por rotura de la estructura central del disco intervertebral llamada núcleo pulposo, el cual puede llegar a comprimir e irritar a la raíz nerviosa en el caso de las hernias laterales (las más habituales), o comprimir a la médula espinal en el caso de las hernias centrales.

En el caso de la compresión de las raíces nerviosas esto puede dar síntomas tanto a nivel local como a lo largo de las extremidades.

Sin embargo, no necesariamente puede producirse dolor ante la aparición de una hernia discal; siempre se deben correlacionar los síntomas que presenta el paciente con la ubicación de la hernia, para poder comprender si éste es el motivo de lo síntomas o si por el contrario, existe otra causa.

Existen estudios que indican un porcentaje alto de pacientes con hernias discales que no presentan síntomas, por lo que debemos ser cautos a la hora de culpar al disco como causante del dolor lumbar.

Como en otras situaciones, el tratamiento pasa por una correcta exploración, para poder definir las técnicas, movimientos y ejercicios que se deben prescribir para mejorar los síntomas.

Causas del Dolor Lumbar:

Estructuras  de la columna lumbar que podrían producir dolor lumbar:

Disco intervertebral: el disco intervertebral es una estructura que se encuentra entre las vértebras y es el responsable de facilitar el deslizamiento entre ellas durante el movimiento. Está compuesto por un núcleo pulposo, el anillo fibroso y los platillos o placas terminales. Mayormente está inervado en el anillo periférico y en la parte central de las placas terminales, por lo que pueden ser fuente de lumbalgia.

Cuerpo vertebral: el cuerpo de las vértebras está inervado, por lo que puede ser fuente de aparición de síntomas tales como el dolor lumbar, en este caso, o dolor dorsal o cervical en el caso de las otras zonas de la columna.

Músculos: los músculos son estructuras que no sólo pueden dar lugar a lumbalgias, sino también a dolores referidos a otras zonas distales. Dada su gran inervación, pueden ser fuente de los síntomas. Son la fuente originaria de los puntos gatillo, los cuales se definen como bandas tensas palpables en el músculo esquelético con un punto hipersensible que puede reproducir o no un dolor referido y que es reconocido durante la palpación por el propio paciente como la fuente probable de su dolor. Existen diversas técnicas fisioterapéuticas para tratar esta afección, al igual que ejercicios para mejorar su condición.

Fascia toraco-lumbar: las fascias son estructuras de tejido conectivo, compuestas principalmente por fibras de colágeno, que brindan soporte y separan los diferentes sistemas del organismo. La fascia toracolumbar es una de las fajas naturales del cuerpo humano. Cuando es estirada de forma excesiva, al estar ricamente inervada, puede ser fuente de dolor lumbar.

Articulaciones cigapofisarias: estas articulaciones corresponden a la unión de una zona específica de las vértebras entre sí; al estar muy bien inervadas, pueden ser causantes de dolor lumbar del llamado síndrome facetario.

Otras estructuras: ligamento iliolumbar y otros ligamentos vertebrales, duramadre, plexo epidural, etc.

Estructuras fuera de la columna que podrían producir lumbalgia:

Articulación sacroilíaca (ASI). Esta articulación está inervada por los segmentos vertebrales de L4-L5 y S1-S2. El cluster de Laslett es una serie de tests que puede orientarnos en su diagnóstico.

Columna torácica baja. El tórax puede ser fuente de dolor lumbar referido.

Vísceras. Como ejemplo típico, los trastornos gastrointestinales pueden ser causa de síntomas dolorosos en la región lumbar.

Cadera. Pacientes con afecciones en la cadera o articulación coxofemoral pueden referir dolor en la región lumbar.

Patologías o síndromes que podrían producir lumbalgia:

Nota para los más temerosos: no leas las siguientes líneas pensando que tienes alguna de estas enfermedades o afecciones; nuestra obligación es describirlas, pero es bastante probable que no tengas ninguna de ellas; no te alarmes.

Espasmo o contractura muscular. Una de las causas más comunes y simples de tratar, es causante de lumbalgia o lumbago. Entre los músculos que pueden provocarlo, están los músculos paravertebrales, el cuadrado lumbar, el psoas ilíaco, y la musculatura glútea.

Espondilosis. Término que se utiliza para definir  la degeneración de las articulaciones vertebrales, aunque no es necesariamente dolorosa.

Espondilolistesis. Es el desplazamiento parcial de la vértebra hacia adelante (anterolistesis) o hacia atrás (retrolistesis), siendo menos común la laterolistesis , en la que la vértebra se desplaza hacia uno de los laterales.

Fracturas. Una fractura vertebral puede ser origen de los síntomas dolorosos.

Tumores. No es el tumor en sí el que causa el dolor, sino el espacio que éste ocupa. No hablamos de cáncer concretamente, sino de masas que pueden ocupar un espacio físico, como puede ser un tumor benigno, un quiste o un pólipo, entre otros.

Distensión muscular. Una rotura fibrilar en la musculatura paravertebral o adyacente a la columna dorsal o lumbar tiene entre sus síntomas posibles, la lumbalgia.

Cómo se cura la lumbalgia.

Cabe destacar que las siguientes medidas y técnicas son una descripción global, y que cada caso debe ser evaluado por un profesional de la salud, ya sea médico o fisioterapeuta, y tratado en base al resultado de esa exploración.

Medidas físicas y de confort: en los casos de inflamación, quizás el frío aplicado sobre la superficie pueda servir de ayuda para paliar la intensidad del dolor y reducir la inflamación, aunque la evidencia disponible no lo deja del todo claro aún. En el caso de no haber un proceso inflamatorio presente, la aplicación de calor puede ser una medida de alivio y de relajación de la musculatura, ya que el calor local puede favorecer el aumento del flujo sanguíneo y la relajación de la musculatura. Los formatos pueden variar desde la aplicación de bolsas térmicas a cremas con efecto de frío o calor.

Control de la postura o cómo sentarse: en muchas ocasiones, y debido a posturas mantenidas durante las horas de trabajo o de ocio, el dolor lumbar puede ser secundario a este aspecto. Un cambio en la postura es fundamental, y si el paciente no consigue cambiarlo de forma consciente, existe una opción tan sencilla como colocar un cojín en la zona lumbar, así como adaptar los elementos que pueden ser influyentes en la postura (pc, ordenador, mouse, altura de la silla, altura de la pantalla, etc.).

Terapia manual: dentro de la fisioterapia existe una gran amplitud de opciones de tratamiento dependiendo siempre del resultado de la entrevista clínica y exploración. Entre ellas podemos mencionar la neurodinamia o movilización del sistema nervioso, técnica de los puntos gatillo, punción seca, movilizaciones articulares, manipulaciones vertebrales, Método Mckenzie par afecciones mecánicas de columna, prescripción de ejercicio físico, etc.

AINES. Los antiinflamatorios no esteroideos o AINES, son una de las opciones de tratamiento que se suelen utilizar para paliar los síntomas presentes. Como fisioterapeuta y enfermero, siempre intento que esta opción no se llegue a dar, ya que no sólo tiene los efectos secundarios de un medicamento, sino que también en muchas ocasiones no es necesario recurrir a ellos. Además de esto, es habitual la combinación de antiinflamatorios con benzodiazepinas, que pueden alterar la capacidad del control motor de la musculatura, no siendo un efecto que nos interese a la hora de la activación muscular.

Control motor: ejercicios de control motor dirigidos a activar de forma correcta la musculatura profunda de la columna, así como la activación de la musculatura abdominal.

Ejercicio físico. Existe evidencia científica suficiente como para afirmar que el ejercicio físico mantenido durante seis meses puede ser más efectivo que los tratamientos antes mencionados, sumado a los beneficios secundarios que el ejercicio físico conlleva.

Ejercicio

Efecto nocebo. Una imagen duele más que mil palabras.

Si te fijas bien, no hay imágenes en este artículo que representen dolor, sino todo lo contrario. ¿Quieres saber por qué? Hay estudios que marcan que una imagen negativa puede producir un efecto contrario en los síntomas del paciente.

A eso le llamamos efecto nocebo. Un ejemplo clásico es el típico modelo de columna que hay en los consultorios en el cual uno de los discos intervertebrales está sobresalido y pintado de color rojo, simulando una hernia.

Esa imagen envía información errónea a quien lo ve, ya que lo que le dice es que la hernia está irritada y produciendo dolor, y en muchas ocasiones, aunque la hernia existe, no es el causante de los síntomas que el paciente presenta.

Es más, otro causante del efecto nocebo puede ser la imagen de una hernia en una prueba radiológica. No es necesario recurrir a la prueba radiológica desde un inicio, sino sólo cuando los resultados del tratamiento inicial no son los deseados y el comportamiento de la lumbalgia o del resto de síntomas merecen ser estudiados con mayor profundidad.

Siempre, en presencia de una hernia en una imagen, hay que correlacionar su ubicación con los síntomas descritos, para intentar determinar si es relevante, o si por el contrario, es un descubrimiento casual que interfiere con el diagnóstico y el tratamiento.

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