McKenzie Ester

McKenzie – Método Para Problemas de Columna

Método McKenzie o MDT

Robin McKenzie y su Descubrimiento

Estaba el Sr. Smith siendo tratado en la consulta de Fisioterapia de Robin McKenzie por un dolor de espalda en su lado derecho, que se irradiaba al glúteo, muslo y rodilla. Había recibido tratamiento convencional de calor y ultrasonidos, sin percibir sensación de mejoría. Algo fallaba.

Corría el año 1956 y en la clínica de Wellington, Nueva Zelanda, ocurrió algo que cambiaría por completo la vida de Robin McKenzie, del Sr. Smith, y de muchos de nosotros, profesionales de la salud.

Cuando entró el Sr Smith a la consulta, se le pidió que se tumbara boca abajo en la camilla. Lo que no tuvieron en cuenta fue que el paciente anterior había sido tratado de una afección de rodilla y se había quedado elevada la parte superior de la camilla, por lo que cuando el Sr. Smith se acostó boca abajo en la camilla, su espalda quedó extendida durante unos cinco minutos.

Al entrar el Sr. McKenzie a la consulta y verlo en esta postura, sintió preocupación, porque en esa época (incluso en la actualidad algunos aún lo creen), extender la espalda hacia atrás representaba una postura o movimiento peligrosos, al tiempo que el paciente le comentaba que su dolor de la pierna había desparecido y que el dolor del lado derecho se había trasladado hacia el centro. Luego, al levantarse de la camilla, pudo ponerse de pie erguido y sin que reapareciera el dolor.

Obviamente, el paciente fue citado para el día siguiente. Se le colocó en la misma posición que el día anterior y los síntomas que presentaba esta vez, desaparecieron por completo.

Pero esto no se quedó ahí. Lo que ocurrió en esos días fue la punta de un iceberg que Robin McKenzie comenzó a analizar, y cuyo método tardó años en desarrollarse.

Cómo Funciona Entonces el Método McKenzie?

El Método McKenzie (o MDT) es un método de diagnóstico y terapia mecánica (MDT) que evalúa y trata los síntomas y la mecánica (la movilidad) en problemas de columna y extremidades.

Y lo consigue a través de una metódica e intensiva hoja de evaluación que desarrolló Robin McKenzie a lo largo de los años.

En ella se detallan los ítems que nos van a dar las claves que permitirán identificar los cuatro grupos en los que clasifica a los pacientes, a saber: derangement, disfunción, síndrome postural, y otros.

Pero esto es justo al final del proceso, luego de tres a cinco sesiones (en los casos más complejos), cuando se puede confirmar casi con certeza que la patología del paciente está enmarcada en uno de ellos, ya que todo depende de la respuesta sintomática y mecánica que nos da el paciente con los ejercicios tanto hechos en consulta, como hechos en casa.

En cuanto a los cuatro grupos, no todos son tratables con este método; sin embargo he aquí la buena noticia. Observen la siguiente imagen.

Evaluación mecánica de columna vertebral con McKenzie

No está nada mal saber que la gran mayoría de pacientes pueden ser tratados de esta manera, y que además va a ser muy efectiva.

Es verdad que en algunos países aún no es un método que sea conocido por la gente, y que a lo largo del transcurso de la primera sesión te miren con cara rara, pero es una satisfacción ver el cambio en sus rostros a medida que repiten los ejercicios, y te sueltan algún comentario con la palabra “magia”.

Pero no, no es magia; es una forma muy meticulosa de llegar a darle al paciente un arma con la cual eliminar su problema, que ha sido desarrollada y mejorada a lo largo de décadas, a través del ensayo y del error. Algunas personas a esto le llaman ciencia.

Si se fijan, una particularidad que tiene McKenzie es que no se detiene a intentar diagnosticar una patología o lesión estructural, sino que se centra en si responde o no a algún movimiento en particular. La clasificación en grupos es para poder orientar el tipo de tratamiento, y eso lo hace diferente.

¿Cómo transcurre una consulta con el Método McKenzie?

Al llegar el paciente, lo primero es completar la hoja de valoración inicial, a través de las preguntas que realiza el fisioterapeuta. Luego de ello, se exploran la postura y la movilidad que presenta el paciente
en ese momento-esto nos servirá de comparación para cuando iniciemos los ejercicios-.

Una vez completada esta parte, se da paso a realizar los ejercicios en pocas repeticiones, evaluando cada vez si existe algún cambio tanto en los síntomas como en la movilidad, ya que va a ser lo que determine la dirección de preferencia (flexión, extensión, etc.), la cantidad de repeticiones, y la frecuencia con la que deberá reproducirlas el paciente en casa.

 

Además de esto, son importantes los factores agravantes o beneficiosos; de ellos depende la prescripción de las correcciones posturales que se deberán tener en cuenta, malos hábitos de movilidad, así como las buenas acciones que deberá mantener.

Básicamente, se trata de educación postural.

Una opción recomendada por este método es el uso de un cojín en la zona lumbar, para que desde el primer día tengas una postura adecuada que lleve no sólo a tu zona lumbar a evitar la flexión excesiva, sino también a las regiones dorsal y cervical.

Éste es uno de los cojines que se recomienda; tiene forma tubular para el apoyo en la zona y una cara plana para el apoyo en el respaldo.

La efectividad del tratamiento va a depender, en gran parte, de la adherencia del paciente al tratamiento, por lo que es fundamental que comprenda lo que va a hacer, cómo lo tiene que hacer y por qué. La regularidad del ejercicio es fundamental.

 

Robin McKenzie For President- Fases del Tratamiento

La base del tratamiento se somete a cuatro fases, que se suelen resumir con la frase mnemotécnica “Robin McKenzie For President” (RMFP).

1. Reducción de la obstrucción y los síntomas, a través del ejercicio regular y la corrección postural. Aquí es donde se identifica el principio del tratamiento.

2. Mantenimiento de la reducción, evitando los factores agravantes. La educación es primordial, para que el paciente sea capaz de revertir situaciones de empeoramiento durante las actividades de la vida diaria.

3. Recuperación de la Función una vez conseguida la reducción. El paciente deberá recuperar la normalidad de los movimientos hacia todas las direcciones.

4. Profilaxis desde la primera sesión y previo al alta. El dolor lumbar, por ejemplo, tiene cierta propensión a las recidivas, y esto lo debe tener muy claro, así como las armas para revertirlo en caso de ocurrir. Las recomendaciones comprenden la evitación de posturas mantenidas agravantes, el inculcar la realización de los ejercicios preventivos, y la relevancia de una condición física adecuada.

 

Todo Ventajas

Me gustaría que te queden bien claros algunos aspectos inequívocos del Método McKenzie.

Para empezar, es un método de razonamiento y de evaluación segura y controlada.

Cada movimiento, cada test, cada repetición es precedida y controlada posteriormente por una evaluación de los síntomas y de la mecánica, por lo que cualquier cambio negativo será detectado rápidamente, minimizando notoriamente los riesgos ante la presencia de patologías graves de la columna.

Es efectivo. Existe una amplia evidencia científica que avala el uso del Método McKenzie en patología de columna.

A veces me pregunto cuánto dinero se ahorrarían los sistemas sanitarios, públicos y privados, si se implantase de forma automatizada. La cantidad de intervenciones quirúrgicas evitadas podría reducir costes y listas de espera. Puede que la facción mercenaria de algún colectivo vea su bolsillo atacado con este comentario.

Es un método doblemente honestoPor un lado, desde el primer momento, no te dice que va a curarte, sino que va a intentar identificarte en uno de los cuatro grandes grupos, para luego poder determinar si eres susceptible de terapia mecánica; en caso de serlo, seguimos adelante; en caso de no serlo, la terapia manual engloba muchas técnicas que pueden serte útiles; y si tampoco funciona o se determina que puede haber una patología grave, lo indicado es la derivación a un especialista.

Por otra parte, te brinda la oportunidad de conseguir autonomía en la recuperación; la no dependencia del paciente con respecto al terapeuta genera confianza, ademas del no sometimiento a incontables sesiones, lo cual repercute de forma directa en el bolsillo del paciente.

Los ejercicios son fáciles de realizar, y representan poco gasto de tiempo ¿De verdad no tienes uno o dos minutos disponibles cada dos o tres horas? Depende de las ganas que tengas de ponerte bien.

A mis pacientes, cuando me exponen la dificultad de hacerlos durante las horas laborales, les recomiendo buscarse una excusa, irse al baño, a una oficina vacía; normalmente me dan la razón, y lo consiguen.

 

Para más información, visita la web del Instituto McKenzie en España:

http://www.mckenzieinstitute.org/espana/es_ES/

 

No lo digo yo, lo dice la ciencia:

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15574109

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19961812

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16619104

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19748407

Author Info

Carlos

Enfermero intrahospitalario. Fisioterapeuta especializado en Terapia Manual, enamorado del Método McKenzie, entregando el corazón y las manos en Palma de Mallorca. Padre de un bebote hermoso.

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