Diabetes se Escribe con Sangre -relato de un debutante-

Llevo diez minutos con la lanceta en la mano y no hay caso. O mejor dicho, no hay valor. Es la primera vez en mi vida que me voy a medir el nivel de azúcar en sangre, y a este ritmo creo que me voy a morir de una hipoglucemia. No sé cómo hacían en la antigüedad -veinte años atrás- cuando tenían que pincharse con unas lancetas de metal. Las de ahora son una risa; apretás un botoncito y chau, se dispara el pinchacito y casi ni lo sentís. Aún así, no me animo.

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Se lo pedí a Claudia, pero sabiendo que tengo que arreglármelas por mí mismo, se hizo la apurada, y con un beso en la frente me soltó: “Llego tarde, apañate solito, y de paso arreglá la luz del baño, que no enciende”.

Solo en la intemperie de la atención primaria, con una Diabetes Mellitus tipo I (de las autoinmune parece ser) recientemente diagnosticada. En fin; vuelvo a mirar ese aparato de destrucción digital masiva, y con todo el coraje del mundo acciono el mecanismo. Parece ser que es cierto que cuando uno está a punto de morir realiza un movimiento defensivo en el último segundo; he quitado el dedo y no hay sangre.

Vamos a ver. Tengo treinta y cinco años; ya es momento de ser valiente, o al menos inteligente. Voy a trazar un plan. Apoyo el dedo en la mesa con la lanceta apoyada encima. No hay margen de error. Cuenta atrás; tres, me late un poco fuerte el corazón pero voy bien; dos, estoy empezando a sudar pero hay que superarse; uno, miro hacia otro lado y cierro los ojos -parece una película de Tarantino y va a haber sangre por todos lados, seguro-, aprieto los dientes; click.

_Tensión arterial correcta. La glucemia está en ochenta y uno; es normal. Javier, ¿Estás bien? Necesito que me digas algo para saber que lo estás.
_Sí, estoy bien. ¿Qué paso?
_Sufriste un desmayo. Pensamos al principio que tenías una hipoglucemia, pero estás dentro de los valores normales, entre setenta y ciento diez, aproximadamente. ¿Nos sabes decir qué pasó?
_No mucho. Pero estaba por mirarme el azúcar y me desmayé. Es la primera vez que lo hago, y la sangre me da impresión. Creo que fue por eso.
_Nos dejas más tranquilos entonces. Suerte que tienes una hija bien educada. Fue ella la que llamó al 112. Con cinco años no es habitual que sepan hacerlo. Te felicito.
_Gracias.

Minutos después, ya idos los muchachos de la ambulancia, preparando a mi hija para ir al cole.
_Hija, fuiste muy valiente esta mañana. Estoy muy contento de que hayas ayudado a tu papi así. Te quiero mucho mi vida.
_Y yo a vos papi!

Este fin de semana, y sin mencionárselo -para retrasar un poco el refuerzo positivo-, la llevo de excursión a la montaña como premio; está loca por la naturaleza, salió a la madre.

Tendría que haberme pinchado acompañado, o lo que es mejor, haberme sentado bajo la lámpara del baño, así no me hubiera tenido que comer las bromas de mi mujer, de mi familia, y de los crueles e incansables amigos.

Info ampliada de la Diabetes:

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001214.htm
http://www.idf.org/diabetesatlas/5e/es/que-es-la-diabetes?language=es
http://www.who.int/topics/diabetes_mellitus/es/

Author Info

Carlos

Enfermero intrahospitalario. Fisioterapeuta especializado en Terapia Manual, enamorado del Método McKenzie, entregando el corazón y las manos en Palma de Mallorca. Padre de un bebote hermoso.

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